Brooklyn más allá del puente: DUMBO, Williamsburg y Brooklyn Heights
Seis días después de la inauguración del puente de Brooklyn, en mayo de 1883, alguien gritó en la pasarela repleta que el puente se estaba cayendo. En la estampida murieron doce personas. El puente estaba perfecto. Un año después, P.T. Barnum lo cruzó con 21 elefantes para demostrarlo, y desde entonces los neoyorquinos le tienen fe. Hoy, un fin de semana de otoño, lo cruzan a pie más de 30.000 personas en un solo día.
La mayoría llega al lado de Brooklyn, saca una foto y se vuelve a Manhattan. Error. Del otro lado del puente tenés tres de los barrios que más valen la pena de toda la ciudad: DUMBO, Brooklyn Heights y, a un ferry o un subte de distancia, Williamsburg. Acá va cómo cruzar el puente bien y qué hacer una vez que llegaste.
En qué sentido cruzar el puente de Brooklyn
Caminalo de Brooklyn hacia Manhattan. Todo el sentido del paseo es la vista, y en esta dirección tenés el skyline del Bajo Manhattan adelante todo el tiempo, enmarcado por las torres de granito y los cables de acero. Si lo hacés al revés, pasás media hora mirando techos de Brooklyn con el skyline a tus espaldas.
Cómo hacerlo:
- Tomate el subte hasta Brooklyn. La A o la C hasta High Street te deja a pocos minutos de la entrada. La F hasta York Street te deja en DUMBO. El viaje cuesta USD 3 en 2026 con OMNY (apoyás la tarjeta contactless o el celular en el molinete).
- Encontrá la entrada. La principal del lado de Brooklyn está cerca de Tillary Street y Boerum Place. Desde DUMBO hay una escalera sobre Washington Street, debajo del puente, que sube directo a la pasarela.
- Calculá entre 30 y 45 minutos. El puente mide un poco más de 1,8 km. Casi todo el tiempo se va en frenar para sacar fotos.
- Terminás en Manhattan frente al City Hall, al lado de la estación Brooklyn Bridge-City Hall (4, 5, 6) y a pocas cuadras de Chambers Street (J, Z).
La pasarela hoy es solo peatonal. Desde 2021 las bicis tienen su propio carril protegido en el nivel de la calzada, y desde enero de 2024 la ciudad prohibió los vendedores ambulantes sobre el puente, así que se terminó el pasillo de souvenirs y botellitas de agua. Igual, en algunos tramos la pasarela se angosta muchísimo: caminá por la derecha y no te frenes en seco en el medio para la selfie.
A qué hora cruzar
Acá el horario es lo que define si la experiencia es linda o un suplicio.
- Del amanecer a las 9 de la mañana: el mejor momento, sin discusión. Poca gente, luz suave sobre los edificios y podés quedarte quieto para sacar fotos.
- Atardeceres de semana: la hora dorada y la hora azul, con las torres prendiéndose, son espectaculares. Hay gente, pero se aguanta.
- Fines de semana de 11 a 17, más o menos: si podés, evitalo. Se convierte en una procesión lenta de punta a punta.
En verano llevá agua, porque sobre el puente no hay sombra. En invierno el viento del East River no perdona: abrigate más de lo que pensás.
DUMBO: adoquines y la foto famosa
DUMBO quiere decir Down Under the Manhattan Bridge Overpass (algo así como "abajo del paso elevado del puente de Manhattan"). Se dice que los artistas que ocupaban los viejos depósitos en los 70 eligieron un nombre tan feo a propósito, para espantar a los desarrolladores inmobiliarios. No funcionó: hoy es de los barrios más caros de Brooklyn.
Qué ver:
- Washington Street y Water Street: la foto clásica del puente de Manhattan con el Empire State enmarcado entre sus pilares. Andá temprano, porque a media mañana ya hay fila para sacar exactamente la misma foto.
- Brooklyn Bridge Park: viejos muelles convertidos en parques, canchas y senderos frente al río con vista directa al Bajo Manhattan.
- Jane's Carousel: una calesita de 1922 restaurada, dentro de un pabellón de vidrio diseñado por Jean Nouvel. La vuelta venía costando alrededor de USD 3; chequeá horarios en la web oficial porque cambian según la temporada.
- Pebble Beach y el parque de Main Street: buenos lugares para sentarte y ver los dos puentes a la vez.
Dónde comer: Juliana's y Grimaldi's, uno al lado del otro sobre Old Fulton Street, son las pizzerías de horno a carbón famosas, las dos con fila los fines de semana. Time Out Market, adentro del viejo depósito Empire Stores, tiene una docena de puestos y una terraza con vista.
Brooklyn Heights: la mejor vista es la tranquila
Caminá diez minutos al sur de DUMBO y la multitud desaparece. Brooklyn Heights fue el primer distrito histórico oficial de Nueva York, en 1965, y sus calles de brownstones y faroles a gas siguen bastante parecidas a como eran en el siglo XIX. Truman Capote escribió Desayuno en Tiffany's mientras vivía en el 70 de Willow Street.
Lo imperdible es el Brooklyn Heights Promenade, un paseo de unos 500 metros construido arriba de la autopista Brooklyn-Queens. Para muchos neoyorquinos es la mejor vista gratis del Bajo Manhattan, la Estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn. Es muchísimo más tranquilo que DUMBO y al atardecer es difícil de superar. La ciudad anunció una reparación grande de la autopista de abajo, pero las obras recién arrancarían en 2030 y el plan dice que el Promenade va a seguir abierto.
No te pierdas las "calles frutales" (Cranberry, Orange y Pineapple) y Montague Street para un café o para almorzar.
Williamsburg: comida, bares y dos mundos muy distintos
Williamsburg queda a unos 5 km al norte de DUMBO, y la forma más linda de llegar es el NYC Ferry. La ruta East River para en DUMBO y en North y South Williamsburg. El pasaje sube a USD 5 desde el 19 de octubre de 2026, y la vista desde la cubierta no tiene nada que envidiarle a un crucero turístico. También podés ir en subte: la L hasta Bedford Avenue te deja en pleno barrio.
Qué hacer:
- Bedford Avenue y las calles laterales al norte del puente de Williamsburg: tiendas vintage, disquerías, cafés y bares.
- Domino Park: un parque frente al río armado alrededor de restos de la vieja refinería de azúcar Domino, con vista al skyline de Midtown.
- Smorgasburg: el gran mercado de comida al aire libre funciona los sábados de 11 a 18 en el Marsha P. Johnson State Park (90 Kent Avenue), de principios de abril a fines de octubre. Llegá temprano y con hambre.
- Volvé caminando por el puente de Williamsburg: menos famoso que su vecino, pero casi vacío, y te deja en el Lower East Side, a pocas cuadras de Katz's Delicatessen.
Al sur del puente, Williamsburg cambia por completo. Ahí vive una de las comunidades judías jasídicas más grandes del mundo, con carteles en ídish, hombres de sobretodo negro y casi ningún rastro de la movida hipster que está a unas cuadras. Podés recorrerlo sin problema, pero con respeto: vestite sobrio, no le saques fotos a la gente de cerca y tené en cuenta que desde el atardecer del viernes hasta la noche del sábado casi todo cierra por el Shabat.
Un recorrido de medio día por Brooklyn
- Mañana: subte hasta High Street y caminata por el Brooklyn Heights Promenade.
- Media mañana: bajá a DUMBO, Washington Street y Brooklyn Bridge Park.
- Almuerzo: pizza en Old Fulton Street o Time Out Market.
- Tarde: ferry a Williamsburg, Domino Park y Bedford Avenue (Smorgasburg si es sábado).
- Atardecer: subte de vuelta a DUMBO y cruzá el puente de Brooklyn hacia Manhattan en la hora dorada.
Si tenés solo dos horas, salteá Williamsburg y quedate con el Promenade, DUMBO y el puente.
Recorré Nueva York con Trevurs
Brooklyn era la tercera ciudad más grande de Estados Unidos cuando, en 1894, sus votantes aprobaron fusionarse con Nueva York por apenas unos cientos de votos de diferencia. Trevurs cuenta esa historia en "Brooklyn: la ciudad que votó dejar de existir y se volvió la más famosa del mundo", y el norte del distrito en "Williamsburg: hasídicos, hipsters y la Brooklyn que no se entiende". Los dos son tours de audio autoguiados, gratis y funcionan sin conexión, así que podés escucharlos mientras caminás esas mismas calles.
